De nuevo un Manuel García en la sala que lleva su nombre dentro del Teatro de la Maestranza. Resulta digno de elogio que se mime tanto últimamente a esta figura ilustre de la ciudad, pues es mucha e interesante su producción, y debemos sentirnos orgullosos de que fuera español, y sevillano, el mejor embajador de la música rossiniana que jamás haya existido.Con un montaje dinámico y de gran belleza, que gracias a la iluminación y la elección de colores blancos y azules evocaba ambiente marino, el equipo formado por Emilio Sagi, Daniel Bianco, Pepa Ojanguren y Albert Faura nos presenta una especie de desván lleno de sillas, acopladas a modo de escollos, entre las que se desarrolla la trama jugando inteligentemente con los actores.El concepto inicial de asignar a jóvenes cantantes una ópera destinada a estudiantes en su fin de curso nos…
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