Todas las grabaciones de Malikian son a priori interesantes porque ante todo están hechas para gustar, para hacer disfrutar al que compra el disco. No quiero con ello minimizar la importancia de las grabaciones 'musicológicas', de las 'obras completas', de los 'estrenos' y 'recuperaciones'. Pero no es eso lo que pretende Malikian, incluso cuando, como en este disco, tres de las piezas -las de Egozcue, Mozetich y Grundman- son primera grabación mundial y prácticamente ninguna de las piezas elegidas -acaso con la excepción del Adagio de Kodaly- es realmente conocida. Ciertamente, en el disco hay también una 'recuperación' de piezas inusuales, pero las piezas han sido seleccionadas exclusivamente por su capacidad de conmover, de emocionar a pesar de su sencillez, por ser "pequeñas joyas", y -en no menor medida- por responder a los…
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