Es importante que un nombre ilustre de la lírica debute en una plaza de prestigio en la que, por motivos diversos, nunca ha cantado antes. Más, si con esa ocasión, regresa a esa misma plaza una obra que en veinte años no se ha visto en todo el país más que en otra versión de concierto y en otra ciudad (Amberes, y respetable versión por cierto). Correcto que se haga en forma de concierto y en dos funciones ya que tal vez una puesta en escena y tres o cuatro funciones más no permitirían contratar a la diva y sí haría arrojar a espuertas el dinero en alguna genialidad o trivialidad -para el caso da lo mismo- teatral.Las cosas se complican al querer hacer una crítica más o menos objetiva. No hay problema en reconocer que coro (siempre con un maestro distinto, cosa que me parece mal, aunque aquí tuvo un buen resultado) y orquesta estuvieron…
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