Por durar una hora y ser ‘cómicos’, estos dos títulos, algo menos el segundo, muchas veces no se consideran a la altura de otros de su autor. Qué error. Que se ve muy bien cuando aparecen los problemas en la interpretación. Pero antes de eso, digamos que es muy importante que se hayan repuesto luego de algún Rigoletto o de unos Capuletti que no necesitan quien los defienda (bueno, sí, pero de algunas interpretaciones). De paso, pude comprobar lo bien situado que está el ex Palafenice que ahora se ha vuelto a montar convertido en Palais Opéra a la espera de que en 2012 terminen los trabajos de renovación de la Opéra Royal de Wallonie.Entretanto, su director, con el mismo equipo que lo había acompañado ya en 2008 en un Barbiere sumamente simpático y magníficamente dirigido, volvió a acertar plenamente en la presentación (tradicional, lo…
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