Con un programa compacto y bien heterogéneo, confrontado dos obras cumbres de la literatura sinfónica -que cuesta aceptar estén solamente separadas por veinte años, tantas y tan grandes son las diferencias que las separan- volvieron a presentarse en nuestro medio (merced a la labor siempre gratificante del Mozarteum Argentino) artistas de especial jerarquía.La Orquesta Filarmónica de Dresde es vieja conocida de los socios de la entidad organizadora, siendo ésta la quinta oportunidad en que se presentan aquí bajo su auspicio. Es una agrupación de notable solidez, que tiene su mejor baza, a mi juicio, en una cuerda de impecable trabajo: tersa, afinada, de noble sonido y admirable ajuste -era digno de observar la coincidencia de movimientos de los arcos de todos sus integrantes. Sin por ello desmerecer de ninguna manera a un grupo de…
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