Ni rastro de Cecilia Bartoli. La Orchestra La Scintilla comienza el concierto sola, con una Sinfonía de Porpora. Hacia el final del allegro, irrumpe, ahora sí, un caballero en el escenario del Teatro Arriaga con capa y calzas. La majestuosa entrada no deja frío al auditorio que, arranca a aplaudir a quien ya habíamos reconocido como Cecilia Bartoli.Y allí estaba, sonriente y radiante disfrutando de la música de Porpora captando toda nuestra atención. No es lo habitual, que en un escenario esté sonando música y que, en cambio, se le claven los ojos a la persona que no está haciendo nada más que mirar al público. Aunque esto tampoco es cierto del todo; con sus ojos inquietos nos estaba empezando a contar la historia que venía a continuación. Así es “Ella”: dramática, teatral...y un estupendo músico. Se empeña en decir que es una persona…
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