Con el bonito título de Sentiment d’un harmoniphile sur différens ouvrages de musique salió a la luz, en 1756, el primer periódico francés eminentemente musical. En él sus editores, Antoine Jacques Labbet, abad de Morambert, el jesuita Marc-Antoine Laugier y el periodista e historiador Antoine de Léris, informan del origen de la Messe des Morts de Jean Gilles: dos amigos y consejeros del parlamento de Toulouse encargaron al músico provenzal una misa tras el deceso, al parecer simultáneo, de sus respectivos padres. “Mas como la mayor parte de los jóvenes se distrae pronto del dolor, a causa de la multitud de placeres que les rodea”, cuando el autor les llamó para presenciar el primer ensayo, al cual acudieron los mejores músicos del momento, entre ellos André Campra y el abad Madin, ambos se desdijeron del encargo y el compositor se quedó…
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