Una de las exquisiteces de Mozart es la obertura de su ópera La Flauta Mágica. Curiosamente es una página escrita de apuro pues a punto de ser estrenada la ópera, la obertura no estaba escrita y el compositor la construyó, como mucho, un par de días antes del estreno. Tal vez por eso su material temático nada tiene que ver con los motivos desarrollados en la ópera propia. Si bien la versión fue bien dicha, la creciente intensidad sonora no tuvo un incremento sostenido como acostumbra la tradición. No obstante, su natural clasicismo fue respetado casi totalmente.Luego llegó Bruch y su primer Concierto para violín. El joven solista inició su parte con alguna inseguridad y a pesar de que su lectura fue irreprochable, puede reclamársele la falta de vuelo romántico y apasionado. ¿Ejemplo? El tercer movimiento es un “allegro enérgico” seguido…
Comentarios