Con la ignorancia suele suceder lo mismo que con los cuernos: quienes la padecen suelen ser los últimos en enterarse. Sostengo que España es un país musicalmente ignorante. Con honrosas excepciones, pero ignorante. El desconocimiento de nuestro patrimonio es brutal, sobre todo en lo concerniente a los siglos XVII y XVIII. Y sucede que cuando escuchamos por primera vez algo de un autor de ese periodo quedamos epatados por la calidad que ofrece su música.El pasado 28 de julio, en el festival de Torroella de Montgrí y en un concierto homenaje al ex ministro socialista Ernest Lluch, asesinado hace unos meses por la mafia etarra, Jordi Savall exhumó una obra del compositor barcelonés Domingo (Doménech o Domenico, como prefieran) Terradellas, un Te Deum solemne que llevaba olvidado la friolera de 256 años.La crónica de esta ceremonia de…
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