El ‘scherzo sinfónico’ que es El Aprendiz del Hechicero o Aprendiz de Brujo es una pequeña obra maestra de unos diez minutos de duración y a pesar que su ejecución demandó cerca de doce, no perdió el brillo de su construcción instrumental o sus juegos tímbricos y armónicos. Vale la pena adentrarse en la historia que la origina y con esto pretendo despertar la curiosidad de quien no está al tanto. Mantuvo ese espíritu burlón y ácido de un aprendiz que trata de imitar las brujerías de su maestro aunque desconocedor de ciertos pases mágicos que sirven para dominarlas, comete errores que desembocan en un ‘maremagnum’ que solo el brujo consigue ordenar. Luego de la bien lograda apertura, llegó la estrella de la noche. En efecto, María Fernanda Bruno interpretó, gozó, mostró una generosa gama de recursos en su pianismo para hacer con…
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