La mujer y el niño se inclinaron ante el maestro. Derrotando los nervios iniciales, ella preguntó: "Dígame, profesor, ¿llegará mi hijo a ser alguien?" Los sonrientes ojos le respondieron: "No, señora, no será 'alguien'. Gracias a su arte del violín, su pequeño será una persona decente, ¿le parece poco? Deje de ambicionar que el chico sea un profesional, un mero ganador de plata. Quien tenga puro y noble el corazón será feliz. Lo único que les debe preocupar a los padres es criarlos de manera que sean seres humanos de pensamientos y sentimientos nobles. Con eso es suficiente. Si deja de ser esa la cima de sus aspiraciones, su hijo acabará por extraviársele y se verán frustradas las esperanzas".La muerte le impidió el 27 de enero de 1998 a Shinichi Suzuki pestañear sus cien años. El violinista y humanista japonés dejó el legado de un…
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