Mayo de 2010 ha sido un mes muy especial para dos de nuestras principales agrupaciones orquestales. Porque en ese mes no sólo la Filarmónica volvió, con la reapertura del Colón, a su sede lógica, sino que también la Sinfónica Nacional, después de estar deambulando durante algunas temporadas por lugares de deficientes condiciones acústicas, retornó al fin a la que fuera su residencia obligada por muchos años: el Auditorio del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, que por estar ubicado en el barrio porteño de Belgrano es por todos conocido con el nombre muchísimo más corto de ‘Auditorio de Belgrano’. Son ya varias las presentaciones realizadas por la Sinfónica en éste, casi su segundo ‘hogar’, a las que me había sido materialmente imposible asistir a causa de la profusión de actividades musicales que –por fortuna- se llevan a cabo en…
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