La mayoría de los directores de hoy son conocidos por el público en general a través de los medios de comunicación y no necesariamente a través de su obra o de su trabajo de todos los días. No hay necesidad de citar nombres para ofender a nadie, pero en el molde de Celibidache la lista es muy corta. Quizás entre los fallecidos (a quienes ya no se puede ofender) se pueda mencionar a Josef Krips o a Rafael Kubelik cuyas carreras fueron brillantes pero alejadas de los medios de comunicación. En pocos años muy pocos recordarán el nombre de uno de esos directores que se ha unido a la constelación que existe en ese paraíso de directores donde se encuentran (quizás sin hablarse) Erich y Carlos Kleiber y por supuesto Rudolf Kempe. Me refiero a Charles Mackerras (1925-2010), uno de esos directores que fueron Kapellmeister pero que también…
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