Todo empezó con Glyndebourne. Y siguió, siguió con varias otras casas de campo destinadas a satisfacer ese ritual tan expandido en Inglaterra, el de construir un pequeño teatro para una temporada de opera veraniega junto a una residencia señorial y hacer picnics en medio de jardines y panoramas de ensueño. Y por supuesto que la gracia es ir de etiqueta. La residencia de Martin y Lizzie Graham en las afueras del pequeño pueblo de Longborough se encuentra en medio de los Cotswolds, una de las zonas turísticas mas emblemáticas de la isla por sus casas y techos en rústico Tudor y la cercanía de Birmingham permite a los Graham contratar a varios instrumentistas de la Sinfónica de esta ciudad para el foso de un gran galpón agropecuario transformado en un cómodo teatro para 500 personas. En el vértice superior del frontispicio triangular de la…
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