En nuestros días solemos escuchar la Octava Sinfonía de Anton Bruckner, bien en la versión "mezclada" de 1887/1890 editada por Robert Haas en 1939, bien en la versión de 1890 -también conocida por "versión de Bruckner y Josef Schalk"- editada por Leopold Nowak en 1955. Las diferencias entre una y otra radican fundamentalmente en los dos últimos movimientos, los cuales en la primera son más extensos que en la segunda (por ejemplo, en el ascenso al clímax del 'Adagio'). La edición de Haas fue la utilizada por directores como Herbert von Karajan o Bernard Haitink; la de Nowak fue la preferida de Sergiu Celibidache o Carlo Maria Giulini. Siempre que he escuchado a Franz Welser-Möst interpretar a Bruckner, las versiones elegidas han sido las "acostumbradas", aquéllas que suenan mayoritariamente en las salas de concierto y en los estudios de…
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