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El día 26 de septiembre comienza la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Galicia con un concierto en el que, bajo la batuta del director artístico Víctor Pablo Pérez, el pianista Krystian Zimermann tocará el Concierto para piano y orquesta nº 3 de Bartók.Al nombre del ilustre solista se unen en la temporada 2000-2001 los de Tamas Vasary, como director y pianista, Jean-Jacques Kantorow; Maria Bayo, Klaus Merzens, David Quiggle, Amanda Roocroft, Anthony Michaels-Moore o Marco Rizzi.La nómina de directores, encabezada por Víctor Pablo, se completa con la intervención de Jesús López-Cobos dirigiendo Bruckner, José Ramón Encinar, Ton Koopman -que consolida así su estrecha relación con la formación coruñesa-, Josep Pons y Penderecki.Como es costumbre en las programaciones de la Orquesta Sinfónica de Galicia, hay un especial protagonismo del siglo XX. Se estrenarán La cena de las cenizas de Mauricio Sotelo y la Cantata para múltiples voces de luz de Juan Durán -ambas encargos de la OSG-. Además, se interpretarán obras de Fedéle, Harvey, Altube, Gubaidulina, Penderecki y De Sica, entre los compositores en activo.Escaso espacio queda para las formaciones invitadas, cuya nómina se reduce a Concerto Köln y el Rias Kammerchor, la Real Filharmonía de Galicia -en una ocasión dirigida por Ceccato y en otra por Costello, cuyo atractivo programa incluye música de Ives, Copland y Barber- y la Orquesta de Cámara de Noruega con Leif Ove Andsnes.La política de abonos variados, los reducidos precios de las entradas y el entusiasmo cada vez mayor del público de la ciudad justifican las declaraciones, el pasado 21 de agosto, de Patrick Alfaya -director técnico de la OSG- en la rueda de prensa de presentación: "Somos conscientes de la atracción que la orquesta tiene sobre el público. Se llenan más los conciertos de la Sinfónica que los de las orquestas invitadas".Alfaya confía, asimismo, en mantener la afluencia de público que la pasada temporada superó el 90 % del aforo.
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