El mejor ingrediente para que un proyecto funcione es seguramente creérselo uno mismo. Ese autoconvencimiento, junto a la calidad de sus ejecutantes -que la hay, y en buena medida- es el valioso caldo de cultivo de un proyecto artístico que con solo su segunda bocanada de fresco aire casi respira por sí solo. Les violes du ciel et de l’enfer (Alqhai&Alqhai, 2009) constituye el movimiento diastólico necesario para dar definitiva vida a ese sueño de los hermanos Alqhai, materializado en una segunda autoproducción de la Accademia del piacere -tras Le Lacrime di Eros (Alqhai&Alqhai, 2008)- cargada de valor e intención. Valor porque confrontar a Marin Marais (1656-1728) y Antoine de Forqueray (1671-1745), los dos grandes benefactores de la viola da gamba del barroco francés, se puede definir como un reto para cualquier violagambista que se…
Comentarios