Cuando todavía no se han acallado totalmente los ecos del paso por nuestra ciudad del ‘vendaval’ Barenboim, tuvimos el agrado de recibir otra visita ilustre, en este caso la de la Filarmónica de Múnich bajo la batuta de su Director Honorario, Zubin Mehta. Ya la redondez y el empaque con que metales y fagotes atacaron las llamadas iniciales de la obertura verdiana nos anticipó una versión de gran envergadura, lo que luego se habría de concretar. Un trabajo de fina orfebrería en la presentación de las distintas secciones de la obra, con precisos diálogos entre las maderas o de estas con las cuerdas, más la superlativa precisión de todas las secciones se aunaron para ofrecer una lectura vívida y respetuosa de la partitura, pero en la que más que el verdadero pathos o el hondo drama que emana de sus páginas recogimos una resplandeciente,…
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