Este otoño La Fenice presentó L’elisir d’amore. El teatro continuó así -la crisis determina el repertorio- con una temporada compuesta en gran parte por títulos tradicionales abandonando, al menos por ahora, el itinerario tan innovador que había emprendido en los últimos años. El célebre título de Donizetti es, junto al Barbiere rossiniano, obra nacida tres lustros antes, uno de los primeros casos de óperas que nunca han perdido el favor de los escenarios teatrales. Sus músicas, sus frases, sus trovate son tan conocidas por el público que siempre representan un arriesgado desafío para el teatro que las presenta. En Venecia, Nemorino fue el extraordinario Celso Albelo. ¡Qué decir! Un gran gran artista y los nostálgicos de siempre podemos decir “como los de antes”. Su musicalidad, su timbre claro, su gestualidad en el movimiento,…
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