Al día siguiente del primer concierto, dedicado exclusivamente a su memoria, los compositores de Terezin compartieron su música con la de Smetana, Janacek y Suk. Fue entonces que los de “la generación perdida” aludida por Andrew Maisel en el título de su crónica, se integraron a sus mas ilustres compatriotas. Con la muerte en campos de concentración de los mas destacados discípulos de aquellos grandes compositores se perdió un decisivo eslabón entre la tradición musical checa y la música clásica contemporánea. Basta comparar el Cuarteto para cuerdas número 1 de Janacek con el Cuarteto nro. 2 de Pavel Haas para intuir lo que podría haber hecho éste último si no hubiera sido asesinado a los cuarenta y cinco por ser judío, y nada mas que por ello. Y, de no morir a la misma edad y por la misma causa, ¿que hubiera hecho Viktor Ullmann con lo…
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