El texto contiene grandes dosis de patetismo, potenciado por la teatralidad barroca. En Francia, autores como Lambert, Charpentier, Delaland y Couperin versionaron las Lamentations durante los siglos XVII y XVIII. Jean Gilles (1668-1705), maestro de capilla occitano, compuso esta obra de juventud en 1692. Por ella recibió del capítulo de la Catedral de Aix-en-Provence un Luis de oro como pago, ya que cada vez cumplía "más y mejor" con su deber, tal y como nos informa, en unas detalladísimas notas en francés e inglés, Jean Marc Andrieu en su doble faceta de director y musicólogo.
Aquí, Gilles ya no usa el canto llano para alguna de sus partes, evita el empleo de largos melismas -únicamente adorna con ellos, muy bellamente, las iniciales hebreas- y emplea una ornamentación bastante austera. Además, si la tradición hacía que los compositores…
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