La ejecución de la versión original de Hamburgo para la primera sinfonía mahleriana permitió a Jurowsky incluir como segundo movimiento un andante allegretto apodado Blumine o Florecillas, una primorosa miniatura luego desechada por Mahler por considerarla "poco sinfónica". Tal vez dijo esto porque mas que un movimiento es una simple canción orquestal que nace y muere sin mayores contrastes dramáticos, y hace acordar al adagio de algún ballet de Tchaikosvky, pero, ¡que melodía cautivante la entonada por la trompeta apoyada por rubati de cuerdas!. ¡Y que oportunidad de lucimiento ofrecen las pausadas entradas melódicas de violines, violas y chelos, todas ellas escritas para permitir a cada uno de estos grupos explayarse en una tierna y despreocupada expresividad! Jurowsky supo insuflar al tercer movimiento todo ese orientalismo hasídico…
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