He de reconocer que lo primero que pienso cuando viene a mi mente la figura de Elliott Carter (Nueva York, 1908) no es ninguna de sus composiciones musicales en concreto, sino su proverbial, envidiable y lúcida longevidad, así como un temor sordo a que ésta sea la última vez que en una reseña, tras su nombre y ciudad de nacimiento, sólo figure ese 1908 al cual lleva ya arrancados 102 años de existencia; la de una vida que nos sigue iluminando desde su apartamento en el norte del Greenwich Village neoyorquino.A pesar de considerarse un compositor netamente norteamericano -de hecho mantuvo una buena relación personal y musical con uno de los pioneros de la música yanqui, como Charles Ives, ¡desde 1925!-, Elliott Carter dice que el grado de concentración que aprendió en Europa nunca lo hubiera aprendido en los Estados Unidos, “porque el…
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