El maestro Roel eligió para comenzar este décimo año de la orquesta sinfónica local, dos obras de un gran romántico: Franz Liszt (1811-1886). Primero Los Preludios que en principio hablaba de los cuatro elementos de la vida pero que el autor rehizo basado en unos versos de Lamartine que hablan del amor, el destino, la campiña y la guerra. Es el preferido de los trece poemas sinfónicos escritos por Liszt en una partitura muy apreciada por el público y por los ejecutantes. No ofrece dificultades extremas, pero sí exige sutilezas que a veces no aparecieron como por ejemplo el particular sabor de las intensidades no obstante lo cual, la interpretación fue, cuando menos vibrante, de gran fuerza basada en una potente orquestación. Luego vino el sólido pianista que es José Luis Juri, que se llevó bien con el director. El solista es casi un…
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