De vez en cuando la orquesta sinfónica local trae la información de la música culta de esta Latinoamérica que, en lo musical, ha dejado de ser la olvidada de siempre. En efecto, obras como las escuchadas esta noche ya están en cualquier escenario del mundo. Si bien se dejó de lado por motivos administrativos y musicales, esa joyita que es la ancestral danza de origen azteca denominada Sensemayá del mexicano Silvestre Revueltas, el repertorio ofrecido no perdió atractivo. Conocí una excelente partitura del guatemalteco Jorge Sarmientos (1931), obra que en veinte minutos exhibe la morosidad centroamericana en sus dos primeros movimientos para terminar con un exultante tercero a cargo de un notable solista: Aníbal Borzone (marimba, instrumento que forma parte importante del acervo folclórico de Guatemala). Su increíble lenguaje técnico…
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