Ópera y Teatro musical

Ensayo abierto de ‘El gran macabro’ en el Colón

Gustavo Gabriel Otero

viernes, 15 de abril de 2011
El año pasado año la dirección del Teatro Colón anunció la contratación del grupo catalán La Fura dels Baus para el estreno local de El gran macabro de Gyorgy Ligeti. Desde noviembre de 2010 una parte del personal -en su mayoría miembros de ambas orquestas- mantiene un conflicto laboral y gremial con la conducción del teatro y con las autoridades políticas de la ciudad de Buenos Aires. El conflicto, a la fecha no resuelto, obligó no sólo a interrumpir la venta de abonos para el 2011 sino a llevar adelante esta producción escénica sin orquesta y en forma de ‘ensayos abiertos’ gratuitos.

Estos ‘ensayos abiertos’ fueron la manera que encontraron las autoridades del Colón para mostrar el trabajo de los casi 800 empleados que no están en conflicto y trabajan regularmente. Claro que una ópera sin orquesta no es el espectáculo pensado por el autor y esto vale para Monteverdi, Mozart, Bizet, Verdi o Ligeti. El pecado es el mismo para cualquier obra operística y máxime en un teatro de más de cien años de vida y en una capital de gran tradición operística. El pecado no es mayor por ser una obra contemporánea: es el mismo. Pero naturalmente se nota mucho más por la importancia que tiene la orquesta en las óperas del siglo XX.

En circunstancias de conflictos muchos teatros han optado por la versión al piano (si el problema es con las orquestas) o de concierto (si las dificultades son con los cuerpos técnicos) como paliativo y ante la alternativa de cancelar las representaciones.

No obstante la versión musical mutilada y extraña ofrecida -básicamente piano y percusión- no deja de sorprender la gran afluencia de público -en la que se mezclaron el tradicional abonado, con admiradores ‘fureros’ y un público bienvenidamente joven- para un mero ensayo de una función que no se realizará jamás.

Ante estas circunstancias: ¿Es razonable mencionar los ‘ensayos’ como ‘estreno en la Argentina’ de Le grand macabre de Ligeti?

¿Tiene sentido una crítica de una obra que no se ofreció como la compuso el autor?

Entendemos que la ópera no puede ser considerada como estrenada ante el público argentino sino que se ofreció una aproximación a la obra para conocimiento de los interesados en la misma. La idea de estos ‘ensayos abiertos’ en si misma muestra palmariamente la crisis por la que atraviesa el Colón sin diálogo alguno, sin casi posibilidad de solución y con actitudes que no se corresponden con las obligaciones que tienen los representantes antes sus representados y los administradores públicos ante la ciudadanía.

Como periodistas tampoco corresponde la reseña crítica sino una mera crónica del ensayo abierto del miércoles 6 de abril del 2011 en el que participamos y a esa crónica nos abocaremos.



© 2011. Gentileza del Teatro Colón

A modo de crónica


La orquesta fue reemplazada por Eduviges Picone en piano, Robert Houssart en piano y sintetizador, Cecilia Fracchia en clave y celesta, César Bustamante en órgano y Diana Melo Reyes y Eduardo Caicedo en percusión. En algunos momentos el sintetizador pareció reconvertirse en grabación cuando en los interludios el timbre de los bronces es fundamental.

Los músicos a cargo del acompañamiento tuvieron un desempeño de gran nivel dirigidos con precisión por Baldur Brönnimann. Lo mismo vale para el Coro Estable preparado por Peter Burian.

El elenco lució casi perfecto con el histrionismo y la calidad del tenor Chris Merritt como Piet the Pot, los matices del barítono Roderick Earle como Nekrotzar y la solidez del contratenor Brian Asawa como el príncipe Go-Go. La soprano sueca Susanna Andersson impresionó con sus coloraturas exactas y sobreagudos rutilantes en el doble rol de la diosa Venus y Gepopo, el jefe de la policía secreta.

Frances Bourne (Amando) e Ilse Eerens (Amanda) se amalgaman no sólo vocalmente sino, también, en sus coreografiados movimientos. Ning Liang ofrece una atrapante Mescalina mientras que su dominado marido Astradamus es sólidamente interpretado por Wilbur Pauley.

Los ministros Blanco y Negro de Gustavo De Gennaro y Javier Galán resultan ajustados e histriónicos, mientras se desempeñan correctamente Sebastiano De Filippi, Alejandro Meerapfel y Christian Peregrino en los breves roles de los policías Ruffiack, Schobiack y Schabernack.



© 2011. Gentileza del Teatro Colón

La puesta en escena impacta por su creatividad y por el gran despliegue técnico. Inicialmente creada para Bruselas y estrenada en marzo de 2009 la puesta una coproducción de La Monnaie de Bruselas, la Ópera de Roma (donde se ofreció en junio de 2009), la English National Opera de Londres (a la que viajó en agosto de 2009) y el Liceu de Barcelona (teatro en el que subirá a escena a partir del 19 de noviembre de este año). También se pudo ver en Australia en febrero de 2010.

Poco es lo que se puede agregar a las reseñas de Jorge Binaghi (La indigestión provoca pesadillas. Leer) y Agustín Blanco Bazán (Por el culo. Leer) ya publicadas por MundoClásico.com y que analizan meticulosamente la puesta en escena ideada por La Fura dels Baus.

Pero es indispensable remarcar el extraordinario el diseño de iluminación de Peter van Praet. La creatividad de Lluc Castells que encuentra como caracterizar y mostrar cada uno de los personajes a través del vestuario. Evidentemente la estrella de la noche es la muñeca ideada por el escenógrafo Alfons Flores, que, además de impactante por sus dimensiones y por las proyecciones de Franc Aleu, sirve de perfecto marco a las ideas de Alex Ollé y Valentina Carrasco que convierten a la muñeca Claudia de escenografía en protagonista de la obra.

Claudia en sus pesadillas por su indigestión sueña el fin del mundo que finalmente no ocurre. Su sueño termina con la evacuación de sus excesos y el restablecimiento de la armonía corporal. El cuerpo del Colón esta sufriendo pesadillas: una parte está bien y otra parte con problemas. Ninguna porción puede prevalecer, ya que si no se conjugan los técnicos, los músicos, los coreutas, los administrativos, los auxiliares y los directivos el cuerpo del Colón no funciona. ¿No habrá que hacer como Claudia y sus excesos para recuperar la armonía?

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