Hace tan sólo dos semanas, en la reseña de los nuevos retratos sonoros del Ensemble Modern, teníamos la oportunidad de repasar una buena muestra de obras firmadas por músicos que compaginan su labor interpretativa con la composición. Tal es el caso del austriaco Thomas Larcher (Innsbruck, 1963), un pianista que en su faceta de compositor ya había visitado las páginas de nuestro diario con motivo del estreno portugués de Die Nacht der Verlorenen (2008), en octubre de 2009. En aquella ocasión no había llegado a convencerme en su conjunto la música firmada por Larcher, en la que, pese a aflorar un dominio técnico y cierta solvencia en la escritura instrumental -pues en lo vocal la pieza era de un conservadurismo recalcitrante-, la apuesta global, la musicalidad y los riesgos en el terreno creativo no eran significativamente relevantes. Esta…
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