Buena labor de conjunto la de esta Bohème exhibida por el Teatro Calderón de la Barca de Valladolid, recinto que, después de una larga etapa con predominio de saldos en cuanto a ópera se refiere, parece adoptar por fin una senda de decentes calidades. La escena, debida a José Luis Castro, es sencilla, y se adapta bien a las modestas posibilidades escénicas del teatro vallisoletano. Los cuadros 1 y 4, que se desarrollan como es sabido en la misma buhardilla, son los mejor concebidos y justificados arquitectónicamente, ya que la deformación de planos sirve para explicar muy bien el espacio contextual, con presencia de chimeneas y tejados que de otra manera solo se apuntarían. La habitación donde los personajes se desenvuelven da la sensación de ser enorme gracias a su escasísimo mobiliario, lo que, unido a la inclinación del piso,…
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