Cover de «Lascia ch’io pianga» de Rodrigo Rodríguez © EEMM
añade una nueva pieza a su trabajo de cruce entre tradición japonesa y repertorio europeo con una versión de , de , concebida desde la respiración, la pausa y la depuración tímbrica propias del . La propuesta no se limita a trasladar una melodía célebre a otro instrumento, sino que reformula su retórica expresiva desde una escucha más contenida, en la que el silencio adquiere un peso estructural.
Publicada este mes de marzo, la grabación sitúa el aria handeliana en un marco sonoro introspectivo, alejado de la declamación vocal original y orientado hacia una temporalidad más expandida. En esta lectura, convierte el fraseo en un espacio de concentración, con una línea melódica que conserva el perfil reconocible de la obra pero introduce otro modo de articular la emoción, más próximo a la contemplación que al ornamento.
El lanzamiento se inscribe en una trayectoria marcada por el diálogo intercultural. Discípulo de , Rodríguez ha desarrollado un itinerario artístico en el que conviven la tradición del , la creación contemporánea y la revisión de repertorios históricos desde una perspectiva no literal. Esa línea de trabajo, visible en grabaciones y actuaciones recientes, encuentra en esta aproximación a una nueva formulación de su interés por la traducción musical entre estéticas distantes.
Más que una adaptación ornamental, esta versión de plantea una relectura del repertorio barroco desde otra lógica del tiempo y del sonido. El resultado amplía el campo de recepción de una de las arias más difundidas de y confirma la voluntad de de abordar materiales canónicos desde un lenguaje propio, reconocible por su sobriedad expresiva y su proyección internacional.
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