Cuando hace más de treinta años decidí fijar mi domicilio aquí en España lo hice porque me atraía, entre otras muchas cosas, el gran talento de los jóvenes para llegar a dominar los instrumentos más difíciles: el violín y la viola. Ya en el pasado, hace un siglo, España estaba representada entre la docena, más o menos, de violinistas famosos en el mundo. Y no me arrepiento de aquella decisión: tuve la suerte que dos de mis ex alumnos tienen actualmente una carrera internacional exitosa – creo que son más conocidos fuera que dentro de España. Durante los últimos 70 años, las cosas han evolucionado, y hoy en día tenemos en el mundo unas cuantas centenas de violinistas/violas que tocan tan bien como aquella docena de celebridades de antaño, fruto de la evolución de la pedagogía que incorporó nuevos métodos gracias a los avances de las…
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