La Orquesta Sinfónica de Salta vuelve a Buenos Aires, donde la música culta está más desarrollada, donde la crítica es la más exigente del país. Lleva un repertorio similar al escuchado esta noche: la Sinfonía nº 6 de Chaicovsqui y el Concierto para Orquesta de Bela Bartok. Un programa singular, atractivo, bien pensado, que no acepta indiferencias, que obliga a jugar con todos los recursos. Ya dije que la última sinfonía de ese notable compositor que dio Rusia, Piotr I. Chaicovsqui, casi es posible decir es su testamento musical. El autor vivió una intensa, equívoca y hasta tortuosa vida cargada de momentos felices y de otros donde la infelicidad lo sumía en la tristeza infinita. Cuando digo “su testamento musical” creo no equivocarme pues luego de su estreno, el autor perdía la vida entendiendo haberlo dicho todo. Se iba de este mundo…
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