Sólo decir que la versión de la obertura fue aún más anodina, irrelevante y aburrida que en la otra versión sin que se notaran mejoras en el resto. Tampoco las cuatro doncellas esta vez fueron algo más que estridentes. Pero, para estridencias, las de la protagonista. Schnitzer tuvo a Agathe en sus comienzos como personaje. Ha pasado mucho tiempo y sobre todo demasiadas Tiefland y otras obras que, si no se es un grande, impiden que la voz siga flexible. Y, en efecto, aquí estuvo rigidísima, incapaz de pianísimos, entre el grito y el calante, con un centro y grave huecos e inaudibles, de afinación dudosa (el final de ‘Leise leise’ fue un ejemplo total) y logró que la maravillosa aria del tercer acto fuera absolutamente insignificante por la falta de media voz. Supongo que, como la considero una cantante inteligente, sepa evitar el rol en…
Comentarios