La vida da curiosas vueltas y a veces parece que todo cuadra aunque no sea así, o no del todo. Conocí este conjunto monumental maravilloso de la mano -y la voz- de Victoria de los Ángeles en un concierto magistral en la iglesia (era invierno) en 1978, con dos motetes de Vivaldi. Volví luego otras veces a esta bonita ciudad y a esta joya artística, pero por motivos personales. Cuando finalmente he vuelto a oír allí música fue hace unos días, primero en el claustro y luego, por la presión del mal tiempo y la lluvia y tormentas eléctricas en el interior de la iglesia, generosamente abierta. Y fue organizado por la Fundación Victoria de los Ángeles, que no sólo procura mantener vivo el legado de la ilustre artista, sino impulsar nuevas carreras, afianzar otras, y velar por el destino de un objeto precioso como era el piano de la soprano, y,…
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