Emmanuel Schikaneder, promotor y propietario de varias salas teatrales, era el dueño del Teatro An der Wien (Viena) y se encontraba en bancarrota. Conocedor de los éxitos de la música de Mozart (1756-1791), le encargó la composición de una nueva ópera. El autor acababa de estrenar La Clemencia de Tito con aceptable recibimiento público, pero su salud se deterioraba día a día lo cual no impidió escribiera simultáneamente con esta ópera, su famoso Requiem. La Flauta Mágica salvó económicamente al hermano masón de Mozart. La obra se basa en un extraño argumento que mezcla fantasías y simbolismos pero no carece de poesía, misterio, santidad y una música excepcional solo cortada por diálogos que responden al llamado singspiel. Dos meses después de su estreno, moría el autor.Tamino, un príncipe egipcio es atacado por una enorme serpiente de…
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