Antes del maravilloso concierto nocturno donde interpretaron la Misa Nelson de Haydn [leer reseña], el coro de cámara Les éléments ofreció a las 18.45 un concierto 'a solo' con dos obras clásicas -al final fueron tres- del repertorio coral que en realidad se escuchan con poca frecuencia: el Stabat mater de Palestrina y la Misa de Frank Martin, ambas obras destinadas en principio a coros mucho más numerosos que el constituido por Les éléments, que sólo tiene 24 componentes, seis en cada voz.
A priori esto podría ser un handicap, dado que las dos obras -y especialmente la de Palestrina- se basan precisamente en el juego sonoro del doble coro, pero acabó convirtiéndose en el elemento más valioso del concierto. La grandiosidad sonora que se impuso en el siglo XIX y principios del XX a menudo nos hace olvidar que la música anterior, incluso la…
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