No uno, sino dos conciertos ofreció esta noche la violinista alemana Anne-Sophie Mutter. El primero, una pieza compuesta para ella por Wolfgang Rihm (ya es la segunda que le dedica), y estrenada el pasado mes de noviembre en Nueva York. Para estos Juegos de Luz, en los que el violín está acompañado por veintidós cuerdas y sendas parejas de flautas, oboes y trompas, Rihm ha empleado un lenguaje muy asequible, y sobre todo se ha esforzado en que el resultado sonoro sea transparente a lo largo de los diecisiete minutos que dura la obra.El diálogo entre el violín y la orquesta está hábilmente tejido, de forma que el toma y daca se presenta de forma sutil: mientras Rihm ha hecho una parte solista ciertamente entregada –Mutter apenas tiene tiempo de pasar las hojas de su partitura-, a la orquesta le corresponde el papel de reflejar y sugerir…
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