El programa del presente concierto era uno de los más populares de toda la Quincena Musical: algunas de las arias más conocidas de las óperas de Mozart para ir abriendo boca y, como plato fuerte, el inconcluso Requiem K626. Se contaba con un cuarteto de solistas a priori muy interesante, presidido por la soprano americana Amanda Roocroft, un coro de calidad como es el Andra Mari de Rentería, y una de las mejores orquestas de España, la sinfónica de Tenerife, todo ello comandado por la solvente batuta del maestro Víctor Pablo Pérez. La velada, sin embargo, no brilló a especial altura.Entre las arias que coparon la primera parte, las mejores fueron sin duda las cantadas por la Roocroft y por René Pape. La primera puso la especial calidez de su voz al servicio de un Non mi dir muy emotivo y técnicamente impecable si dejamos al margen una…
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