Segundo y último programa de la Staatskapelle Dresden y Christian Thielemann en el Festival. Y nuevamente un programa germánico sin concesiones, para que quede clara cual es la doctrina del maestro. Obras de Busoni y Pfitzner -del que Thielemann es hoy en día su principal valedor- desconocidas para mí y nunca antes interpretadas en el Festival de Lucerna; y la Primera sinfonía de Brahms, que en las manos del maestro berlinés es cualquier cosa menos una concesión. Los apenas ocho minutos que dura el Nocturne symphonique de Ferruccio Busoni (firmado en 1913) son ciertamente desasosegantes: nada hay aquí del plácido embeleso de la noche, sino que el autor describe su misterio y su inquietud, y no tanto por el empleo de sonoridades oscuras, cuanto por su lenguaje al borde de la atonalidad, mantenido en dinámicas discretas pero envolventes.…
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