En rigor de verdad la noche comenzó con la Sinfonía del director que brindó acertadas explicaciones sobre el programa que por otra parte ya contaba con excelentes notas de Claudio Aprile de la Universidad Nacional de Tucumán. Por razones periodísticas, este comentario no seguirá ese orden.Probablemente no exista en la historia de la música occidental una descripción sonora más sublime del amor como el Tristán de Wagner. Es un elevadísimo punto del romanticismo del siglo XIX y de los relatos sobre amores desdichados que el autor hace inmortal. Se trata de un drama lírico perfecto del que usualmente se escuchan su inicio y su final. Entre ambos hay música, canto y teatro durante cuatro horas pero curiosamente ambos pasajes pueden entrelazarse magníficamente. Son el Preludio y el llamado Liebestod, cuando Isolda ignora la realidad y cree…
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