A Andrew Maisel, uno de los corresponsales de Ritmo en Londres, casi no hay orquesta que le venga bien cuando de Mahler se trata. Justo cuando uno comienza a emocionarse con las florecillas, las danzas, las apoteosis finales, etc, de cualquiera de las sinfonías mahlerianas, Andrew se la arregla para musitar acotaciones como “Cursi, amanerado, no?...¡Ay Dios mío como arrastra este director su autoindulgencia acaramelada para impresionar al público!, …¿y si variara el tiempo un poco, en lugar de marcar como un metrónomo.” De allí mi curiosidad por su entusiasmo ante el concierto que dio la orquesta Gürzenich de Colonia en las Proms hace unos años, con un programa exactamente igual al del estreno mundial por la misma orquesta de la Sinfonía número 5 bajo la dirección del mismo Mahler. “¡Esta sí es una orquesta mahleriana! ¡Y bajo Markus…
Comentarios