Eduardo Martín (La Habana, 1956) es en la actualidad uno de los guitarristas cubanos de mayor solidez técnica y artística. Él, es uno de los grandes intérpretes que procreó esa isla del Caribe durante la última década, un artista que colocó su nombre a la altura de quienes durante el pasado siglo XX hicieron de la guitarra un instrumento concertante. En esos años finiseculares, Eduardo se propuso marcar la historia y lo consiguió. Su perfeccionamiento en la ejecución, de un virtuosismo rampante, le llevó a los encuentros y festivales más importantes dentro de su país y en el extranjero. Pero además, esa capacidad para volar por sobre el diapasón como una tromba, de cantar canciones con la miel de seis cuerdas, de conseguir timbres de todos los colores, y de bailar un bajo de síncopas alucinantes lo llevaron, con su imaginación…
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