Segundo reparto (de las nueve funciones cantará tres). Sala que no estaba desbordante con el primer reparto, con aún mayores claros. Mejoría del coro (por fortuna), que recibió la ovación más fuerte durante el espectáculo después del vituperado coro ‘Gloire immortelle de nos aïeux’ (eficacísimo, aun en concierto). Orquesta más ajustada y dirección aún con más falencias. Algunos tiempos más rápidos sin mucha justificación, un final inexplicablemente todavía más pesado y fuerte que en la primera función, y los coros que abren y cierran el segundo acto aún más fragorosos, vulgares, y absoluta y monolíticamente idénticos. El Wagner no identificado como el de la primera función resultó superior a su colega. Más importante, Kemoklidze hizo un Siebel (o lo que quedó de él) mucho más interesante que el de su colega por canto, por interpretación…
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