Tenemos tantos elementos de juicio como órganos en el cuerpo. Me lo ha dicho mi cerebro acerca de los conciertos que los músicos sinfónicos del Vallés celebramos hace unos días en San Sebastián y Soria acompañando al mítico Orfeón Donostiarra. Y como cada persona es un mundo habitado por vísceras que se comportan de manera diferente ante lo que acontece en la vida, la valoración del trabajo del director José Antonio Sáinz Alfaro en esta pequeña gira se me ha complicado bastante, la verdad.Así, mis órganos de la visión, a los que muchas personas sometidas al imperio de la imagen les han dado la exclusiva del diagnóstico de la realidad, consideran que el maestro titular del coro vasco es un director de gestos torpes e imprecisos, incapaz de crear una coreografía visualmente placentera. En cambio, los territorios separados por una…
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