Discos

Maria di Rohan en version original (Viena 1843)

Raúl González Arévalo
viernes, 23 de diciembre de 2011
Gaetano Donizetti: Maria di Rohan, melodrama trágico en tres partes (1843). Libreto de Salvadore Cammarano, basado en Un duel sous le Cardinal Richelieu de Lockroy y Edmond Badon. Krassimira Stoyanova (Maria di Rohan), José Bros (Riccardo, conte di Chalais), Christopher Purves (Enrico, Duca di Chevreuse), Loïc Félix (Armando di Gondì), Graeme Broadbent (Visconte di Suze), Brindley Sherratt (De Fiesque), Christopher Turner (Aubry), Riccardo Simonetti (un familiare di Chevreuse). Enkelejda Shkosa (Armando di Gondì en el apéndice con revisiones de París). Geoffrey Mitchell Choir. Orchestra of the Age of Enlightenment. Sir Mark Elder, director. Grabado en el Henry Wood Hall de Londres (Reino Unido) en octubre/noviembre de 2009. 2CD (DDD) de 120 minutos de duración. Opera Rara ORC44. Distribuidor en España: Diverdi
0,0004131 Opera Rara ha tenido la excelente idea de publicar el mismo año las dos óperas vienesas de Gaetano Donizetti. Y si de Linda di Chamounix [leer reseña] ya había grabaciones referenciales previas, Maria di Rohan estaba peor servida. Efectivamente, contábamos con una en vivo protagonizada por Renata Scotto y Renato Bruson en el culmen de sus posibilidades pero sonido mediocre (La Fenice 1974, Opera d’Oro), y otras dos en las que fallan las protagonistas: Mariana Nicolesco por técnica (Sony/Nuova Era) y Edita Gruberova por temperamento y estilo (Nightingale). Todas ellas tienen en común, además, que siguen la versión revisada de París, estrenada meses después de la prima en Viena. El protagonismo adquirido por el personaje de ‘Gondì’, reescrito en clave de contralto para Marietta Brambilla, devuelve el carácter semiserio de la obra teatral original, mientras que se aprovechó el virtuosismo de Giulia Grisi para añadir una virtuosística cabaletta tras la plegaria del tercer acto.

El nuevo lanzamiento del sello inglés constituye un acontecimiento por varios motivos. En primer lugar, se trata de la primera grabación en estudio de la obra. Y en segundo, nos encontramos ante la primera grabación con la versión original del estreno vienés. Tomando como base la edición crítica que Luca Zoppelli ha preparado para Ricordi-Fondazione Donizetti, por fin se fijan en disco las intenciones originales del compositor bergamasco, de mayor calado y concentración dramática. No en vano, el experto y llorado William Ashbrook afirmaba que la obra era “su ópera más tensa y melodramática”, con el compositor ejerciendo “un control absoluto sobre sus objetivos músico-dramáticos”.

No me voy a detener a realizar una exposición detallada de las diferencias entre variantes, para ello están el estudio clásico de Ashbrook (Donizetti and his operas) y las excelentes notas introductorias de Jeremy Commons. Baste decir que, junto a Imelda de’ Lambertazzi (también grabada por Opera Rara, ORC36, leer reseña), Maria di Rohan es la ópera más concisa y dramáticamente concentrada de toda la producción donizettiana. Sólo que, si la primera anunciaba ya el estilo de madurez que se consolidaría con la siguiente Anna Bolena, con la última de las Marias (tras Maria Stuarda, Maria de Rudenz y Maria Padilla) Verdi está a la vuelta de la esquina (no en vano había estrenado Nabucco el año anterior). Sin embargo, se trata de una circunstancia que plantea no pocos interrogantes interpretativos, que la discográfica inglesa habrá tenido presente a buen seguro.

El primer obstáculo lo constituye la elección de la protagonista, estrenada por Eugenia Tadolini, creadora el año anterior de la citada Linda. Ahora bien, mientras que la campesina saboyarda ha sido un papel predilecto de sopranos lírico-ligeras como Mariella Devia y Edita Gruberova, que se justificaban por la presencia de una escena de la locura y, sobre todo, la tirolesa de entrada -'O luce di quest’anima', añadida en París para Fanny Tacchinardi-Persiani (primera Lucia di Lammermoor)-, la vocalidad de la Rohan es mucho más sobria en coloratura. Y sin embargo a la Tadolini agilidad no le debía faltar, como demuestra el repertorio encarnado. Sólo de Donizetti cantó: Bolena, Pia, Padilla, Paolina, Norina, Adina, Eleonora del Furioso, Antonina de Belisario, Elena de Marino Faliero, Fausta y Gemma di Vergy. En el elenco llama la atención la presencia de un papel de mezzo con poca agilidad: Leonora de La favorita. De manera que hoy día se opta por voces muy diferentes para encarnar ambos papeles. Sólo Edita Gruberova afrontó ambos en la década de los 90 pero, dejando de lado las reservas que suscita su aproximación estilística, resulta indiscutible que ha obtenido mejores resultados con Linda -que ha paseado por media Europa- que con la Rohan. La única que habría podido establecer la conexión entre ambas de manera creíble habría sido la Scotto, que de Linda sólo cantó la tirolesa.

En cualquier caso, excelente elección se ha revelado Krassimira Stoyanova. Bragada en papeles de corte dramático (desde Rachel de La juive hasta la Liù pucciniana, pasando por Verdi, Gomes o Massenet), la intérprete búlgara, que podríamos definir como una soprano lírica con posibilidades de spinto, pone inmediatamente de relieve la conexión de la Rohan con Luisa Miller (uno de sus papeles fetiche) o Leonora del Trovatore verdiano, que no pocas veces vienen a la cabeza. El instrumento, compacto, homogéneo, suena cálido en el centro, firme en el grave y sólido en el agudo. Pero, sobre todo, lo que impacta desde el principio es lo bien que canta, el excelente control del fraseo para dotar de la intensidad pertinente a la frase, siempre desde un acercamiento estilístico impecable. Sin grandes despliegues en la coloratura -manejada con la suficiente soltura en cualquier caso, como muestra la cabaletta de entrada- llama la atención el excelente gusto del que hace gala, a base de messe di voce y pianissimi sutilmente introducidos para realzar la expresividad atormentada de la protagonista. Sería deseable poder contar de nuevo con ella en papeles dramáticos de bel canto.

José Bros continúa su colaboración con el sello británico tras Roberto Devereux, Parisina [leer reseña] e Il pirata belliniano. Más cómodo que en la elevadísima tesitura de Ugo -escrito aparentemente cuando Duprez aún empleaba sonido mixto en el agudo- con Chalais el catalán campa a sus anchas, como nos tiene acostumbrados en Donizetti. Derrocha un excelente dominio del estilo y hace gala de una gran elegancia desde el aria de salida 'Alma soave e cara', aunque también sabe encontrar los acentos dramáticos oportunos en el dúo 'Ecco l’ora' que cierra el segundo acto.

La presencia de Christopher Purves en un papel escrito para Ronconi de entrada deja perplejo. El barítono italiano creó importantes partes de barítono brillante de Donizetti (Cardenio del Furioso, Torquato Tasso, Enrico de Il campanello, Nello della Pietra de Pia de’ Tolomei, Corrado Waldorf en Maria de Rudenz, Don Pedro de Maria Padilla y el Enrico de la Rohan) mientras que el británico está más asociado a papeles de bajo-barítono (Masetto y Figaro de Mozart, Wozzek, Falstaff o Nick Shadow de Rake’s progress) y algunas biografías le definen incluso como bajo. Por otra parte, el papel de Chevreuse a finales del XIX y principios del XX estuvo ligado de forma indiscutible a Mattia Battistini, que en los inicios de la fonografía regaló un 'Bella e di sol vestita' antológico. Battistini, “el rey de los barítonos”, basó gran parte de su carrera en papeles de Donizetti y Verdi. Había pues dos caminos: optar por un barítono ligado al bel canto, o por uno identificable con el canto verdiano. Un artista del fraseo y del acento en cualquier caso, como Simon Keenlyside (magnífico Abayaldos por otra parte en Dom Sébastien, leer reseña).

Con todo, no se puede negar que Purves despliega un acertado sentido del drama, la línea de canto es buena y tiene bien tomada la medida al personaje, al que otorga la dosis apropiada de sobriedad y severidad en la entrada con 'Gemea di tetro carcere', y de decepción con 'Bella e di sol vestita'. Sabe aprovechar el desarrollo de Enrico, auténtico protagonista en el acto tercero. Más aún, sigue la tradición (sin abusos) de introducir sonidos roncos, casi parlati, en las frases más teatrales, particularmente en el famoso final “La vita coll’infamia a te, donna infedel!”.

Loïc Felix, Brindley Sherratt, Graeme Broadbent, habituales de la casa, cantan eficientemente los papeles secundarios. Excelente en el primer acto el Geoffrey Mitchell Choir, se nota la mano de Renato Balsadonna, maestro igualmente del coro de la Royal Opera House. El otro elemento sobresaliente es la Orchestra of the Age of Enlightenment que, tras su sorprendente contribución en Imelda de’ Lambertazzi, tiene mayores y mejores oportunidades de lucimiento en esta Rohan, como demuestra el cuarteto para corno que abre el último acto, tocado de manera sugestiva. La magnífica dirección de Elder, poderosamente dramática, mira a Verdi sin abandonar Donizetti e insufla momentos de gran tensión teatral, toda la que contienen los dúos y tríos convenientemente interpretados. El director británico ha sabido realzar la mayor intensidad y fuerza de la versión vienesa frente a la parisina, en un entendimiento excelente de las intenciones originales del compositor.

La concisión del drama (cada acto ronda la media hora) dejaba un generoso espacio para apéndices, de los que ya se conocían cuatro de los cinco seleccionados. Así, la ballata 'Per non istare in ozio' y la cavatina 'Son legger, è ver, d’amore' comparecen en las grabaciones de la versión parisina, con Gondì encarnado por una mezzo, aunque hay que reconocer que Enkeljda Shkosa es mucho mejor opción que las modestas Francesca Franci (Sony/Nuova Era) y Ulrika Precht (Nightingale). Se han incluido además dos dúos para Maria y Chalais, insertados en el segundo finale ('Ah! E se io pur mi disonoro') y en el tercer acto ('Ah! Così tanto affetto'), e igualmente presentes en las grabaciones citadas. De manera que la novedad real es la nueva cavatina que recibió Chalais para el estreno en Nápoles en 1844, 'Ah! La speme di quest’anima'. De las alternativas que han quedado fuera y para las que habría habido espacio suficiente cabe destacar la cabaletta 'Benigno il cielo arride' -para insertar tras la plegaria de Maria 'Havvi un Dio'- grabada en otras ocasiones y, sobre todo, la cabaletta final para la protagonista 'Onta eterna?... Io non t’amai', que los expertos no están de acuerdo en si se interpretó o se cortó antes del estreno vienés, y de la que no existe grabación que conozca.

Maria di Rohan
es un espléndido colofón a la fructífera relación mantenida con la Peter Moores Foundation, que ya no patrocina las grabaciones sucesivas de Opera Rara. Para el año que viene se anuncia la publicación de Il pirata de Bellini en mayo y Aureliano in Palmira de Rossini en septiembre, primicia mundial en estudio. Y mientras se definen los planes futuros y las estrategias para captar nuevos recursos, ya se ha terminado de grabar Caterina Cornaro (con Carmen Giannattasio, Colin Lee y Troy Cook, la Orquesta Sinfónica de la BBC y la dirección de David Parry), una gran desconocida, sin grabación de estudio, aunque está disponible en los testimonios en vivo con Leyla Gencer (Myto y On Stage), Montserrat Caballé (Opera d’Oro y Phoenix), Margherita Rinaldi (Bongiovanni) y Denia Mazzolà (Agora). Además, se anuncian dos nuevos Donizetti, igualmente necesitados con urgencia de revisión y sin grabación de estudio: Rita (¿en italiano, en francés o en las dos? imagino que en la nueva edición crítica publicada por Ricordi en 2009) y Belisario (¿en la nueva edición de Ottavio Sbragia?), que se grabarán en septiembre y octubre de 2012 respectivamente.

Este disco fue enviado para su reseña por Opera Rara
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