Luego de intercambiar sus “Freude!, Freude” con el coro, el excelente bajo sudafricano Vuyani Mlinde trató de articular con mediano éxito su “schöner Götterfunken, Tochter aus Elysium” pero, ¿cómo marcar y en medio de la precipitación de tiempo y exageración de énfasis impuestos por Sir John Eliot Gardiner? Con visible dificultad y extraordinaria pericia y precisión se apuraron también los demás solistas y los músicos de esta espléndida orquesta londinense. ¡Y qué espléndido virtuosismo el desplegado por el piccolo de Sharon Williams! Todos marcaron todo con exactitud pero jadeando en lugar de respirar y sin lograr la expresividad requerida en esta oda única, “orgásmica” tal vez, pero nunca prematura en su explosión de júbilo. Todos corrieron y se corrieron con ardor de amante joven, bombeando rápido y fuerte hasta la eyaculación final…
Comentarios