La frase es del libreto de la obra y se la dice el criado al supuesto ‘rezongón’. Yo diría que es emblemática de que hay demasiado ‘buon cuore’. No he leído el original de Goldoni, pero aunque el libreto es bueno (naturalmente, con el original del que partía) sorprende en un Da Ponte semejante moralina sobre la familia, los deberes, el ‘buen amor’, el ‘buen corazón’, la ‘prudencia’. Encuentro mucho más interesante, también musicalmente más variado, L’arbore di Diana, que a priori lo tiene más crudo. Las dos arias interpoladas por Mozart cuando el autor ya no estaba en Viena refulgen por su variedad dramática y su construcción orquestal (el final de ‘Chi sa qual sia l’afanno’ es decisivo) mientras las originarias, bonitas, simpáticas, sólo cobran alguna fuerza en el segundo y más breve acto (una hora frente a hora y media sumamente…
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