Como se sabe, el título corresponde al maravilloso lied que sirve de cierre al ciclo Dichterliebe de Schumann. Lo he elegido por algo distinto de lo que el texto sigue diciendo. Pape, anunciado como el más carismático de los bajos (el lenguaje de publicidad estadounidense sigue sonando raro por estos lares aunque tal vez me equivoque. El artista es lo suficientemente serio e importante como para no necesitar que se lo venda de esta forma pese a que últimamente todo y todos se dice que están en venta), eligió un programa de obras en general muy conocidas y en la que hay que medirse mucho con el presente y el pasado (reciente o no).
Creo que Pape es más ‘carismático’ como cantante de ópera. La voz está lozana, la técnica es excelente aunque se notan pequeñas y raras tiranteces en el agudo, el estilo y la dicción los que se esperan de un…
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