Fue una situación un tanto extraña la que se vivió en el Auditorio Nacional el pasado martes, provocada por la indisposición de último minuto -incluso el piano estaba ya sobre el escenario- de Murray Perahia, quien no sólo iba a tocar en el concierto, sino también dirigirlo. ¿Si la gran estrella de tu espectáculo se enferma muy poco antes del concierto, es factible cancelarlo cuando la mayor parte de tu público no podrá saberlo a tiempo y acudirá al auditorio igualmente? Ibermúsica tuvo la gran fortuna de que la orquesta que iba a dirigir Perahia era la Academy of St. Martin in the Fields, que da muchos conciertos sin director, y de que Kenneth Sillito, su concertino-director, no estuviera de vacaciones durante esta gira. Por eso la velada se salvó e incluso salvaguardó un elevado nivel de calidad. ¿Pero qué hubiera pasado de tratarse de…
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