Unos días después del concierto que nos ocupa, salió publicada en Mundoclasico.com la crítica de otro pianista ruso, Alexei Volodin, que actuó en marzo en Valencia. Fue una crítica que leí con sorpresa, pues sentí que me quitaba de la boca las palabras que yo estaba guardando para el paso de Elisso Virsaladze por Ibermúsica. Fue escrita por Rafael Díaz Gómez y rezaba así:
“Volodin guarda una distancia respetable con el piano. Su espalda, muy recta, tanto que cuando deja de estarlo casi parece tender más a una relación convexa que cóncava con el teclado. Las muñecas, a veces muy bajas. Y los dedos, sólo los dedos, para tratar a Schubert. De una forma muy ligera, tanto por la pulsación como por la velocidad elegida. De algún modo es como si estuviera mirando al siglo XVIII, lo que no resulta en absoluto descabellado. Pero es que entonces…
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