Domenico Mustafà (1829-1912) nació en Sellano, provincia de Foligno, en Umbría, en el seno de una familia necesitada. A muy corta edad su padre lo hizo castrar, por si la fortuna como cantor en la iglesia o en la escena llamaba a su puerta. De esta desgracia, Mustafà -dotado de un buen físico, estatura imponente y mirada viva y penetrante- nunca se recuperó, siendo tal vez la causa de ciertas extrañezas y susceptibilidad de carácter. Pronto, el pequeño Domenico fue con su padre a Roma para estudiar música. Recibió las primeras nociones del padre Tubilli, pasando más tarde a estudiar composición con el célebre Francesco Basily. A los 13 años ingresó como cantor en la catedral de Agnani, en donde pronto llamó la atención por sus aptitudes. Un día en el que faltó el organista para acompañar la misa, pidió permiso para hacerlo él; tocó,…
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